martes, 13 de febrero de 2018

SE NOS FUE MANOLO CORCES

Y después de la entrada anterior esto parece una página de despedidas, pero este final del invierno viene así de crudo, con un frío que nos cala hasta los huesos. Desde su aldea de San Esteban de Cuñaba Manolo nos ha enseñado a mirar el mundo de otra forma. Sin palabras grandilocuentes pero con gestos y árboles plantados y mirados con respeto. Con un conocimiento profundo de la tradición y un sentido de defensa de lo propio que nos ha servido de inspiración. Con un contagioso sentido común y un siempre estar con los pies en la tierra, la manos en la madera y la mirada en el bosque. No lamentamos su muerte después de una vida grande, sino el vacío que nos deja a amigos y vecinos y la ausencia irreparable que queda en su casa y en su montaña. Damos un abrazo enorme a la desconsolada Manolita, e intentaremos seguir con lo que no pudiste terminar.

miércoles, 17 de enero de 2018

Adiós a Amable

Ha sido esta tarde, se ha ido Amable, el amigo y maestro de los repobladores. ¡Qué 97 años tan fecundos! En cumplimiento de su último deseo iremos a despedirlo al pie del Texu Paragües, que conoció desde niño, y un bosque entero de tejos está a punto de plantarse en Bimenes como homenaje a este paisano sabio y amable, que no ha esperado a este último reconocimiento. Te recordaremos mientras dure nuestra memoria; con cariño y admiración.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Y TÚ DE QUIÉN ERES???

Se debatía en un grupo conservacionista sobre los problemas de regeneración de un bosque, a causa de diversos factores. Las opiniones eran encontradas y, entre ellas, destacaba por su visceralidad la de un ecologista que, tras un análisis de la situación, había concluido que el problema eran los paisanos y sus ganados que no permitían la renovación del bosque. Su propuesta, basada en un cálculo matemático simple, era la “jubilación anticipada” de un importante tanto por ciento de los ganaderos. Por supuesto –decía condescendiente-, con las compensaciones pertinentes. Pero la aritmética raramente casa con la situación real de la gente del campo y sus paisajes. Si examinamos el perfil del “experto” en cuestión, se comprende muy bien la línea de pensamiento: un ecologista, como decíamos, cuya vida ha transcurrido trabajando en la capital para una gran multinacional y cuya afición principal era la visita a los bosques, durante las frecuentes huidas de fin de semana y vacacionales. Prejubilado, dentro de los planes de esa corporación que hace “reconversiones industriales”, a costa de las arcas públicas, siente una patológica aversión hacia los paisanos a quienes considera responsables de la decadencia de los ecosistemas naturales. Curiosamente, su “plan de viabilidad” parecía olvidar que esos mismos campesinos, pastores y ganaderos, convivieron por generaciones incontables con el bosque en cuestión y las políticas de gestión cinegética a cargo de administraciones regionales irresponsables, habían propiciado el deterioro de aquel equilibrio. Su receta miope y simplista era la aplicación de una reconversión industrial semejante a la que le habían aplicado. La tendencia a la generalización, en base a las estrechas experiencias de índole vivencial, personal o científica, sin el necesario esfuerzo de contextualización, nos lleva a errores y aberraciones; mucho más graves y frecuentes de lo que pudiera parecer, en todos los ámbitos de la gestión de la naturaleza y de los patrimonios culturales. Una buena pregunta que puede servir de base a la crítica o la autocrítica es la que nos hacían a los niños en el pueblo: ¿Y tú de quién eres? – nos preguntaban para situarnos adecuadamente. En esta formulación radica una gran parte de las explicaciones que aclaran de dónde venimos y adónde vamos, lo que pensamos y cómo nos comportamos. Muchas veces es el resultado de una trayectoria vital o profesional, el que nos permite simpatizar o empatizar, el que nos hace aliados o extraños… Pero uno se pregunta muchas veces si demasiadas decisiones trascendentales de las políticas y las gestiones de los territorios y las sociedades, no están en manos de extraños. Extranjeros, en cierto modo, que terminan dictando sus recetas desde despachos lejanos y prejuicios erróneos. Sin duda hoy hay más jefes que indios, más expertos que paisanos, más funcionarios que campesinos, más políticos que filósofos o poetas… Y así nos va… Pero si preguntamos ¿y tú de quién eres? con espíritu crítico, acabaremos entendiendo quién financia a quién, a quién benefician las políticas hechas como un traje a la medida de los nuevos déspotas ilustrados, quién niega el cambio climático o favorece los eucaliptales y qué intereses hay detrás de todas estas decisiones. Lamentablemente, los gobiernos regionales o nacionales siempre son de alguien que poco tiene que ver con la democracia o la sociedad. Timocracia es la vieja palabra de moda para definir la política de siempre.

viernes, 22 de diciembre de 2017

AGUA SIN DUEÑOS

Hace unos años nos contó Lorea su experiencia como voluntaria en Chiapas. Desde una ONG vasca, hacían una labor de escudos humanos, para la protección de la gente de las comunidades indígenas resistentes, frente a los militares y los paramilitares que los acosaban. Tenían un pozo excavado por la propia comunidad que abastecía las necesidades de todos y al que todos acudían en uno u otro momento del día, para beber o lavarse. Los cooperantes se percataron de que con frecuencia aparecían por allí extraños y preguntaron quiénes eran. Para su sorpresa les contestaron que eran paramilitares que venían también a recoger agua. Los voluntarios no podían entender que permitieran abastecerse allí a los mismos que les hostigaban continuamente. Preguntaron entonces por qué les dejaban coger agua de su pozo. La respuesta de los líderes les dejó aún más sorprendidos y avergonzados. Contestaron enfadados que quiénes se creían que eran para negar el agua a nadie y les hicieron ver que el agua no tiene propietarios.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

CULTIVAR LA CIUDAD

Una iniciativa de la alcaldía de París invita a los ciudadanos a participar activamente en la “vegetalización” de la ciudad. Pero traducimos algunas de las ideas que presentan en un panel divulgativo: La naturaleza en París que os sugiere? una plataforma participativa para descubrir los proyectos cercanos a vuestra casa, presentar el vuestro, intercambiar ideas, preguntas y planes. FRASES CLAVE: Me falta verde¡ Planto en mi balcón. Quiero vegetalizar mi calle. Quiero hacer un muro vegetal – Me encantaría tener mano verde¡ ¿Buscas vecinos motivados para intercambiar buenos proyectos? ¡Quiero mostrar mi proyecto! Quiero aprender a jardinear. Los nuevos espacios verdes cercanos a mi casa… Todas las actividades de los espacios verdes y actividades de naturaleza en: https://vegetalisons.paris.fr/vegetalisons/

LA CIUDAD DECONSTRUIDA

He visitado la gran ciudad en la que todos somos extranjeros y hay muchos más policías que jardineros. Unos árboles heroicos sobreviven. Se diría que han sido hincados en sus ínfimos agujeros de tierra apelmazada, triste y muerta. He visto y admirado los grandes museos y sus grandes obras, el Madrid de los Austrias y el de los Borbones, los edificios emblemáticos, los monumentos pomposos y mayestáticos… pero entre tanta cultura y tanto arte sin duda lo que más me ha sorprendido y alimentado ha sido un simple alcorque okupado en Lavapiés: La calle Argumosa bullía con grupos de todas las razas y lenguas y celebraba su fiesta castiza de San Lorenzo y de pronto, en mitad de la acera y de kilómetros cuadrados de pavimento todo alrededor, vimos un alcorque lleno de vida. ¡Suelo vivo y cultivado! Una ventana a la Ttierra. Como un milagroso oasis brotando en pleno desierto. El huerto lo forman unas pocas acelgas, unos tomatitos y un retoño de árbol pugnando por crecer. El rudimentario sistema de riego es una simple garrafa atada a una señal y cualquiera puede donar como hicimos nosotros un poco de su agua vertiéndola al pequeño aljibe. Seguimos caminando calle abajo y de pronto, desembocamos en la avenida y al doblar la esquina apareció un edificio metálico y desorbitado. Habíamos vuelto al Madrid megalómano y faraónico donde todos volvemos a ser extranjeros. Una y otra vez hemos vuelto a hablar de aquel huerto mínimo y minimalista, de autor anónimo. No sabemos nada de sus intenciones, pero en mitad de la nada, este espacio vivo y resistente se nos antoja toda una metáfora de la vuelta a la Ttierra.

lunes, 11 de diciembre de 2017

MANIFIESTO DE LA ASAMBLEA DE ANCIANOS PARA EL FIN DE UNA ERA

Fotografía de Javier de la Fuente .......................................................................................................................... Estas fueron las palabras de la matriarca del bosque (o al menos así las interpretamos), cuando sugirió la idea de reunirnos en consejo: “Esta asamblea –dijo- será para vosotros, nosotros estamos siempre unidos”. Y a continuación dictó este manifiesto de los árboles para los seres humanos ........................................................................................................................ Al filo del fin de una era. Los Ancianos del bosque unidos. Unidos en grave asamblea. En torno a la Madre Tierra, que nos une y nos alberga: ......................................................................................................................... En nuestra dilatada vida hemos sido impotentes testigos de años incontables de sufrimiento y castigo, sangre y savia derramada. Árboles abatidos, bosques arrancados, y la tierra arder, y lavarse hasta la roca, o quedar sepultada en vida con una interminable lápida de asfalto fundido. Nosotros mismos que fuimos templo y hogar del pueblo, en una década envejecimos siglos. Pero nuestra presencia no quiere ser un simple reproche. Ante todo hemos de manifestar la urgencia del retorno a la vida, en este paraíso cuya vida se extingue. Los consejos de esta asamblea de sabios no pueden ser más simples: volver a la vida, restaurar la salud y la vitalidad de la Tierra, abandonar los caminos de muerte y desolación, conservar lo que aún nos queda, escuchar a los viejos, crecer hacia la honestidad y el respeto... Recuperar la sabiduría y la amistad con vuestros eternos aliados, pese a todos los pesares, los árboles. Somos la única y última oportunidad. En este instante crucial, el último consejo de esta asamblea de ancianos es que volváis a reuniros bajo nuestra copa y a escuchar nuestra voz, que es la voz de la Tierra. Que enseñéis a vuestros retoños cuál es nuestro significado en la tradición y nuestro papel sobre este planeta. Dedicad de nuevo un instante a nuestro cuidado y compañía, la vida nos irá mucho mejor.